¿Qué podemos aprender de los niños pequeños?

Niño jugando con cubos

Los padres siempre están pensando en cómo pueden enseñar a los niños. Pero, ¿qué podemos aprender de ellos? ¿tienen los niños cosas que nosotros no tenemos y que podríamos recuperar o recordar? Si alguna vez te has detenido a observar a un niño entretenido, jugando con la arena de la playa, te habrás dado cuenta de la ilusión que pone en lo que está haciendo y la paz que transmite a los que le observan.

En este post hemos querido recoger algunas de las cosas que los niños nos pueden enseñar a los mayores, ya que no siempre va a ser al revés. Muchas de esas enseñanzas nos las transmiten a través de su forma de jugar. A veces, nos sorprendemos cuando vemos a los niños entusiasmados con juguetes educativos sobre ciencia o mecánica que muchas veces los papás no acaban de entender. En cualquier caso, debemos estar muy atentos si queremos darnos cuenta.

Lo que podemos aprender de los niños

1. Los niños piensan en el presente. Generalmente, no viven ofuscados pensando en lo que va a ser de ellos mañana, ya que eso les queda muy lejos. En lugar de obsesionarse con cosas como el dinero y la fama, su pasión es la creatividad, inventar historias increíbles y hacer las cosas de cada día ilusionados.

2. Los niños son sencillos. No se complican la vida en el modo de pensar, ya que dedican más tiempo a observar y preguntar que a aparentar cosas que no saben, o que no son. Esa humildad les hace más receptivos al aprendizaje. Por eso, y porque su mente está en proceso de formación, es por lo que a veces decimos que a esas edades, los niños son como una esponja. Todo lo absorben.

3. Los niños olvidan más fácilmente. La capacidad de odiar durante un tiempo prolongado es algo que se aprende con el tiempo. Aunque es verdad que hay todo tipo de casos, especialmente en los niños más vulnerables, que han vivido en hogares difíciles, a veces los niños nos dan una lección cuando, después de haberse enfadado con su hermanito, al día siguiente se les ha pasado el berrinche y están jugando como si no pasara nada.

4. Los niños se mueven más que nosotros. Vale que no se puede generalizar, pero hay que tener en cuenta una cosa. Los niños no hacen trabajo de oficina, hacen ejercicio en el recreo casi sin darse cuenta y resultan más inquietos que la gente mayor.

5. Los niños siguen luchando por algo. Puede que sea por su corta edad y porque tienen toda la vida por delante, pero sus sueños están a flor de piel. Y eso les lleva a seguir creyendo que lo pueden conseguir, a pesar de los fracasos, cuando muchos de los mayores tiramos la toalla con mucha facilidad.

Si has podido observar algunas de estas cualidades en tu hijo pequeño, cuéntanoslas. ¿Qué es lo que aprendes tú de tus hijos? ¿Qué te gustaría que te enseñaran y todavía no te han dado esa alegría? ¡Confiésanos tus sueños de papá o mamá en los comentarios!

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