Cómo intentar evitar que los niños se hagan daño jugando

Niños felicesEs muy común que los niños acaben pegándose en alguna ocasión durante el juego. Las envidias, los enfados, las críticas y los insultos hacen que al final los niños se hagan daño jugando. Es un trabajo de todos, profesores, maestros y padres tratar de educarles lo mejor posible para enseñarles valores como la deportividad, el compañerismo y el respeto. Sin embargo, también importa mucho el tipo de juego al que los niños están acostumbrados.

Hay determinados juegos que contribuyen a aumentar la agresividad de los niños. Esto, en principio, no es necesariamente malo; la vida es dura y los niños deben aprender a sacar carácter frente a las dificultades. El problema es cuando los juegos en los que participan, lejos de ser educativos, llegan al extremo de fomentar el egoísmo y la crueldad. Voy a darte algunos consejos para ayudar a que tus hijos o tus alumnos sean personas completas y respetuosas.

Consejos para que los niños no se hagan daño jugando

Entiendo que decirlo es más fácil que hacerlo, pero no siempre los padres siguen estos consejos. Si quieres ayudar a tus hijos a disfrutar de los juguetes de una forma sana, ten en cuenta lo siguiente.

1. Haz que tengan juegos en equipo. Cuando los niños dependen unos de otros para ganar y todos son importantes, es fácil que salgan a reluciar también los enfados y las críticas. Pasa en todos los equipos de fútbol; hay momentos de tensión. Pero esa no puede ser una situación permanente. Hace falta convencerles de que deben jugar como una piña, tratando a los demás como si fueran ellos mismos.

2. Que participen en juegos educativos. ¿Todos los juguetes son educativos? Más bien, diríamos que todos los juguetes enseñan algo. Pero hay determinados juguetes que enseñan unas cosas mejor que otras. No todo tiene que ser agresividad, ni tampoco delicadeza. Convénceles para jugar a cosas que fomenten el espíritu crítico, la imaginación o su afán de conocimiento. Juguetes de ciencia, mecánica, juegos musicales, etc.

3. Enséñales a perdonar y compartir. Las tensiones son inevitables, pero los odios viscerales no son buenos para la salud. Enséñales a hacer borrón y cuenta nueva, en especial con sus hermanos y hermanas, para que aprendan a respetar a los demás. Es mejor que cada uno tenga sus propios juguetes, y que jueguen juntos; para enseñarles a jugar sin pegarse, juega tú con ellos de vez en cuando, y cuando los veas tranquilos, déjalos solos.

4. ¡Amansa a las fieras! El principio de la adolescencia es una etapa difícil. No se puede hacer mucho para evitárselo. Pero sí que puedes intentar reducir su exceso de agresividad, invitándoles a que canalicen su dinamismo a través de actividades que requieran mucho esfuerzo. Lo importante es que encuentre cosas que le supongan un reto y que no se aburra.

5. Predica con el ejemplo. No valen solo las palabras. El ambiente en casa debe ser afable, no agresivo. No se trata de que tu casa sea una tumba, ni de no ser naturales, pero hay que evitar el exceso de discusiones, enfados y griteríos delante de los niños para no crear una atmósfera violenta y egoísta.

Espero que estos consejos te hayan ayudado. No siempre los cumplimos. Es un reto que hay que enfrentar para crear un ambiente de juego saludable donde los niños no se hagan daño constantemente y puedan pasárselo bien. Los enfados forman parte de la vida y no los vamos a erradicar del todo, pero sí lo suficiente para no envenenar el ambiente. ¿Qué haces para que tus hijos aprendan a jugar sin pegarse, ni hacerse daño? ¡Cuéntanos tus propia experiencia en los comentarios!

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