Algunas claves del desarrollo emocional y afectivo en la etapa escolar

zapatos de niños

El entorno escolar es uno de los principales espacios donde los niños se desarrollan afectiva y socialmente. Además del entorno familiar, que también es esencial, y de las actividades extraescolares, es en el colegio donde más van a interactuar con su entorno y con los otros niños, y muchas veces, donde más horas pasan aparte de casa.

Desde que son bebés, los niños van tomando contacto con muchas enseñanzas, pero a más pequeña escala. En los colegios se ven los avances que se han ido produciendo y se observan nuevos cambios y actitudes.

En este post te queremos hablar de algunos aspectos del desarrollo emocional y afectivo que los niños van aprendiendo, incluso cuando no nos lo proponemos, por la propia dinámica del entorno escolar y que empieza incluso desde cuando son bebés a pequeña escala.

Aprender a tener seguridad en sí mismo

El colegio puede ser un entorno que despierte miedo y desconfianza, especialmente en los primeros cursos. Cuanta más predisposición tienen los niños al miedo, más fácil es que se asusten de hacer determinadas cosas y de que lo desconocido pueda hacerles sentir tristes.

El ejemplo más clásico es el de los niños que lloran por separarse de sus padres en el momento de entrar al colegio. Pero los niños pueden ir desarrollando miedo a muchas cosas: a los perros, a otros niños y niñas, a algunos lugares.

Sentir un poco de miedo es inevitable y hasta necesario. Pero es importante que los adultos, ante las situaciones que puedan hacer a los niños sentir miedo, les demuestren que no pasa nada, les manifiesten todo su cariño y les ayuden progresivamente a superarlo.

Aprender a respetar las diferencias

En los colegios, los niños poco a poco van percatándose de lo que los separa de los demás. Aquel niño es más alto o más bajo, aquella es una niña, el otro tiene el pelo rubio, el otro tiene algo de sobrepeso… Como los niños aún no han aprendido las normas de etiqueta, poseen menos inhibición a la hora de centrarse en lo que los separa y hacer de ello motivo de desprecio o burla.

Sabemos que los maestros tienen que hacer frente a este proceso natural, enseñando a los niños a respetar sus diferencias.

Para eso, es imprescindible hablar quieta y reposadamente con chicos y chicas, ayudándoles a centrarse en actividades que puedan hacer en común, contribuyendo a su integración, por ejemplo mediante juegos educativos fáciles en los que todos puedan participar.

Aprender a usar nuevas habilidades

El colegio también es un espacio en el que los niños pondrán en práctica nuevas habilidades. Se trata de actividades que los niños nunca han hecho hasta ese momento de manera regular y disciplinada. En ese sentido, todas las técnicas de animación orientadas a facilitar la participación y deshinhibición de los niños serán un punto a favor.

Los juegos grupales favorecen que los niños se atrevan a poner en práctica habilidades que por sí solos no llevarían a cabo. Por eso, es importante que incluso en aquellas materias que a veces puedan resultar más duras, los maestros y profesores sean creativos y las planteen como un juego, especialmente en los primeros años de la primaria.

Aprender a superar los conflictos

Los conflictos es otra fase natural que experimentarán los niños, ya desde que tienen 1 y 2 años. De entrada, tenemos el caso típico de los niños que quieren jugar con el juguete con el que están jugando el otro.Los niños han ido aumentando la percepción de su yo, pero hay que seguir trabajando en esa línea.

Dialogar, enseñar a jugar juntos y a llevarse bien es esencial para que los niños aprendan a ser justos. La escuela es el entorno ideal para fomentar juegos en los que se enseñe a compartir cosas, jugar en equipo y aprender a autodominarse y ser más altruistas.

Aprender a respetar las otras culturas

Hoy día, cuando enviamos a nuestros hijos al colegio, tenemos claro que ya no se van a encontrar con una clase de 100% «españoles estándar». Vivimos en una sociedad con una cultura cada vez más rica y diversa, con religiones, razas e idiomas diferentes. Los profesores y maestros tienen que estar preparados para enseñar a los niños a respetar sus diferencias.

Para esto, existen múltiples juegos que enseñan a los niños a respetar al otro, conocerlo mejor y tratarlo con confianza, sea del color que sea y de la religión que sea.

Es importante dirimir también cualquier conflicto donde la causa sean las diferencias culturales, dialogando con los niños, mostrándoles que las personas diferentes a nosotros tienen sentimientos y además pueden llegar a ser nuestros mejores amigos si no nos cerramos a ellos.

En definitiva, que el modo en el que les enseñemos hoy, hará los hombres y mujeres de mañana. El entorno escolar influye mucho en el desarrollo de los niños, de sus emociones, de su percepción de sí mismo y de los demás. Ayudémosles a canalizar esas reacciones y encaminarlas en la dirección adecuada para que sean personas de bien.

¿Qué otras claves consideras que los niños deben aprender para mejorar su desarrollo emocional y afectivo?

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